Tras este segundo bloque he podido relacionar el FC con otras metodologías innovadoras como el ABP. Es cierto que tienen en común muchos aspectos:
- Es capaz de llegar a todos
- Los alumnos crean y proponen
- El profesor adquiere un papel menos protagonista a favor de los alumnos
- Hay implicación en la experiencia
- Se dota de significado al aprendizaje, etc…
Aún así, creo que a favor de FC está que es más
individualizado y que facilita el ritmo de cada uno. Permite que cada alumno
avance como desee. Por otra parte, ambos están orientados a la acción, lo cual
me parece una cuestión de primer orden para comenzar con la más mínima
innovación.
La taxonomía de Bloom nos viene a fotografiar como docentes.
Es curioso (y duro a veces con uno mismo) descubrir como actividades que venías
realizando desde hace tiempo, se quedan en lo superficial y se desperdician
niveles mucho más complejos a nivel cognitivo. De hecho, con los ejercicios
realizados, uno descubre que con pequeños cambios se puede ascender fácilmente en
la escala de Bloom.
Por último, el concepto de Gamificación, que no es nuevo (aunque
sí lo es el término). Introducir el juego y la consecución de premios, puntos u
objetivos, es tradicionalmente el elemento motivador por excelencia para los
alumnos. Pero no es sólo eso; es un cambio radical también en la forma de
preparar nuestros contenidos y también EN LA FORMA DE EVALUARLOS. Conviene
resaltar este aspecto, porque de nada sirve innovar en la presentación de
nuestras ideas, contenidos y actividades si luego no modificamos nuestras
estrategias para comprobar que nuestros alumnos han alcanzado lo que
deseábamos.
Creo que el curso queda encarrilado hacia una puesta en
práctica de todo lo estudiado. Veremos lo que las TIC pueden aportarnos para
conseguirlo.
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