Superados ya tres bloques del curso creo que he completado el concepto superficial que tenía sobre el Flipped Classrooom. En un momento inicial uno puede tener una idea bastante simple; por ello me ha resultado especialmente útil la idea de que no es simplemente “ver un video”. Esta metodología va mucho más allá, dotando de gran valor y peso a la parte de aula, que se renueva y abre oportunidades a eso que siempre hemos querido realizar en clase y nunca hemos podido por falta de tiempo.
Tampoco me había planteado la cuestión de la evaluación, aspecto que descubro de vital importancia, puesto que si cambian las metodologías han de cambiar las formas y criterios para evaluar. Personalmente, no me resultan atractivas las rúbricas; siempre he preferido evaluar con expresiones abiertas y no cerradas, porque en estas últimas, en numerosas ocasiones no aparecen las palabras que uno desearía utilizar o aplicar a determinado alumno. La rúbrica me parece cerrada y estandariza demasiado lo que vamos a decir a cada alumno.
En este bloque he aprendido a dar forma y estructura a mi proyecto FC, de forma que gane en coherencia y no sea una simple clase improvisada. Quizá haya complicado un poco mi proyecto haciéndolo bastante extenso, pero es que me resistía a que fuera la enseñanza puntual de un concepto aislado y quería que estuviese dentro de un tema que le diera sentido; y además, trabajar todo el tema con esa metodología FC.
En lo que respecta a la actividad de co-evaluación, he podido comprobar los diferentes conceptos o la manera tan distinta que hemos tenido cada uno de entender el FC. Como he hecho notar en mis comentarios, algunos piensan que el hecho de que mandemos a nuestros alumnos buscar información en la Red, ya es FC; creo que la idea va mucho más allá. En mi opinión el Flipped Classroom contempla que el profesor evita la clase magistral enviándola a casa en forma de video o artefacto creado por él, de forma que la clase queda para la práctica. Esta parte me ha resultado difícil verla en algunos proyectos.
En cuanto al proceso del propio curso, no entiendo muy bien las prisas por acabarlo tan pronto. Eso ha hecho que no pueda disfrutar (y me consta que le ha ocurrido lo mismo a otros compañeros/as) de las tareas y que estuviéramos más preocupados por entregarlo en plazo, aunque estuviera hecho deprisa y corriendo y mal. Creo que una tarea hecha con sosiego y sin prisas se hace mejor y se disfruta más. Al trabajo diario en el instituto con reducciones de plantillas, hay que sumar el inmenso trabajo en casa, un final de trimestre con exámenes y evaluaciones, una burocracia y papeleo que supera ya los límites racionales, que conviven de forma paralela con este curso y sus lecturas y plazos. Creo que así, el curso no se disfruta y se aprueba con prisas.
Y por último, me pregunto: ¿Cómo encajarán todas estas nuevas metodologías FC con la tendencia al examen y a la evaluación externa que tiene o quiere tener nuestro Sistema Educativo? Todos sabemos que 2º de Bachillerato es el estresante curso (para alumnos y profesores) en el que lo único importante es preparar para la prueba final. La obsesión de todos es hacer exámenes de otros años para aprobar. El gusto por aprender y por saber queda relegado, cuando no apartado por completo. Con la implantación de tantas reválidas como se
anuncia ¿no convertiremos 4º ESO, 6º Primaria, etc… en otra versión del 2º de Bachillerato? ¿Querrán los profesores innovar, introducir metodologías como el FC? ¿O preferirán mejor ir a lo práctico y convertir a sus alumnos en aprendices estratégicos cuya obsesión sea averiguar el tipo de preguntas que van a poner en la reválida? Unas van por potenciar el saber práctico; las otras por un saber teórico. Triste, pero nuestras autoridades siguen preocupadas por el QUÉ enseñar y no por CÓMO enseñar.
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